1 de septiembre - 11:30h
Ponente:
Gilbert Herdt

Tras la inauguración del seminario, Gilbert Herdt nos ofreció la primera ponencia de la semana y su charla trató sobre la politización de la sexualidad y la sexualización de la política, con el estudio de diversos ejemplos de pánico moral respecto a cuestiones de sexualidad.
Gilbert comenzó ofreciéndonos un marco que sirviera para encuadrar algunos de los debates que se darían después en el curso. Para ello hizo un repaso de los cinco paradigmas desde los que se suele abordar la sexualidad:
- La sexualidad entendida como un pecado, concepción que las diversas fuerzas religiosas utilizan para imponer sus visiones hegemónicas sobre las relaciones sexuales.
- La sexualidad entendida como una enfermedad o, en cualquier caso, como parte del ámbito en el cual el estado a través de la medicina controla qué es la sexualidad sana y patologiza el resto de prácticas sexuales.
- La sexualidad entendida como una identidad individual, en la que la persona concreta se convierte en agente de su propia sexualidad y en base a la cual se han sostenido algunos movimientos sociales como, especialmente, el movimiento de gays y lesbianas.
- La sexualidad entendida como placer, que pasa a formar parte de los imaginarios sociales cuando la sexualidad se hace autónoma respecto a la procreación, momento que constituye un acontecimiento esencial en la forma en la que se entienden hoy los cuerpos y las identidades en el mundo occidental.
- La sexualidad como un derecho humano, vinculando a la dignidad y a la autorrealización de las personas. Esta idea se ha extendido gracias a los procesos de globalización y pretende incorporarse al corpus internacional de tratados sobre derechos humanos.
Sin embargo, estos discursos -muchas veces contradictorios entre sí- coexisten de forma simultánea en distintos grupos sociales y culturales en nuestros días.

Posteriormente Gilbert nos habló del pánico moral en base a la sexualidad como aquellos momentos en los que se piensa que existe una amenaza a los valores sociales y a la sociedad en su conjunto. Para ello distinguió varios tipos o niveles de pánicos colectivos que van desde el más simple "choque moral" (como podría ser el hecho de que Janet Jackson mostrara su pezón en un horario de máxima audiencia en EE.UU.), hasta los más profundos como el "pánico moral" (el miedo a que alguna práctica o identidad sexual vaya a acabar con la sociedad), el "pánico sexual" (que convierte estos pánicos morales en movimientos sociales que incluso utilizan la violencia para defender sus ideas) o el "horror cultural" (que se produce cuando se combinan varios pánicos sexuales al mismo tiempo y se piensa que realmente será el fin de un grupo cultural).
Finalmente, para cerrar su ponencia, Gilbert nos invita a buscar consensos sociales que permitan a todos los miembros de un grupo humano a encontrar su "felicidad sexual", ya que en un contexto social adecuado, la sexualidad es una fuente de satisfacción y bienestar para los seres humanos.
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